Las calas más instagrameables de la Costa Brava en 2026

Las calas más instagrameables de la Costa Brava

En mi preboda hicimos las fotos en Cala s’Alguer, en pleno invierno. No fue casualidad: en temporada baja esa cala diminuta de casetas de pescadores se queda prácticamente vacía, y pudimos movernos con total libertad, sin turnarnos con otras cien personas para hacer la misma foto. Esa cala ya tiene su propio protagonismo en otro artículo del blog, así que aquí toca hablar de las otras calas de la Costa Brava que más se repiten en Instagram, y sobre todo, de lo que hay detrás de cada una más allá del filtro.

Cala Illa Roja (Begur): el islote que parece un barco varado

La Illa Roja debe su nombre y su color a un promontorio rocoso que corta la cala en dos, con un acantilado de unos 150 metros que cambia de aspecto según la marea: a veces parece una isla separada, a veces queda casi unida a tierra. National Geographic la describió como «un barco pétreo que se hubiera quedado atascado entre dos pequeñas bahías», y la imagen se entiende en cuanto la ves.

Cómo llegar y acceso

Aparcamiento: Se debe dejar el coche en los aparcamientos habilitados de la Platja del Racó o Sa Riera y continuar el trayecto a pie. Se recomienda llegar pronto en verano porque se llena rápido.

A pie: Solo se llega caminando.

Camino de Ronda: Se toma un sendero desde la vecina Platja del Racó (unos 10 minutos a pie) o desde Sa Riera.

Nada de esto es un plan cómodo con niños pequeños: no se puede llegar en coche, el acceso es solo a pie por el Camí de Ronda o por un sendero con escaleras y tramos estrechos desde Begur, y en julio y agosto el acceso en coche está restringido a residentes, con lanzadera obligatoria desde el pueblo. Es además una cala nudista, sin apenas servicios, y recibe pocas horas de sol directo por estar encajonada entre acantilados. Ve temprano si quieres foto sin gente.

Cala Aiguablava (Begur): agua azul, sin más vueltas

El nombre no esconde ningún misterio: aiguablava significa literalmente «agua azul» en catalán, una etimología puramente descriptiva por el color de sus aguas cristalinas. Lo que sí conviene saber es lo otro: es de las calas más aptas para ir con niños de toda la zona de Begur, con entrada al mar suave, aguas tranquilas y rampas de acceso, pero el aparcamiento es limitado y de pago, y en temporada alta aparcar después de las nueve de la mañana puede ser directamente imposible.

Cala Giverola: la cala con barcos de fondo de cristal

A cinco kilómetros de Tossa de Mar, Cala Giverola es más semiurbana que las anteriores, con todos los servicios y parada de bus cercana. Desde aquí salen los barcos con fondo de cristal que recorren otras calas de la zona, la misma actividad marina que mencionamos en la guía de Tossa de Mar con niños. El parking de la entrada es de pago (el precio varía bastante según la fuente y la temporada, así que consúltalo antes de ir), pero hay una alternativa gratuita algo más allá del Hotel Giverola, con un tramo de escaleras hasta la cala.

Cala Estreta: la cala tan estrecha que le da nombre al lugar

Cerca de Palamós, Cala Estreta es exactamente lo que promete: la arena no supera los 6-8 metros de ancho en su punto más amplio, encajada entre una pared rocosa y un arrecife que la separa de la vecina Cala d’en Remendón. Es una cala virgen, sin servicios, a la que solo se llega a pie: entre 20 y 30 minutos caminando desde el aparcamiento de la playa de Castell, por un camino sin apenas sombra. Con niños pequeños puede hacerse largo; con niños que ya caminan bien y buen calzado, es una excursión con mucho premio visual al final.

Cap de Creus: la roca que inspiró a Dalí

El Cap de Creus es un caso aparte: sus formaciones rocosas, esculpidas durante millones de años por el viento de tramontana y el mar sobre esquistos y pizarras del Cambro-Ordovícico, tienen un aspecto tan retorcido que Salvador Dalí encontró aquí buena parte de la inspiración para su iconografía surrealista. Dentro del parque, Cala Jugadora es la opción más accesible: apenas cinco minutos a pie desde el faro, con rocas de formas caprichosas y aguas muy transparentes, apta para ir en familia sin complicaciones.

Cuándo ir para evitar el aforo lleno

El patrón se repite en casi todas estas calas: parking limitado, accesos regulados en verano y una ventana de tranquilidad que se cierra pronto por la mañana en temporada alta. Si puedes elegir, la primavera y el otoño ofrecen las mismas fotos sin las colas ni las restricciones de aforo de julio y agosto. Y si tu objetivo es una cala prácticamente para ti solo, como nos pasó a nosotros en Cala s’Alguer, la temporada baja sigue siendo la opción más segura, aunque el agua esté más fría para el baño.

Preguntas frecuentes sobre las calas de la Costa Brava

¿Cuál es la cala más instagrameable de la Costa Brava?

No hay una única respuesta objetiva, pero la Illa Roja de Begur y Cala Aiguablava son de las más citadas y fotografiadas, junto con Cala s’Alguer por sus casetas de pescadores de colores.

¿Se puede ir con niños pequeños a estas calas?

Depende de cada una. Aiguablava y Cala Jugadora (Cap de Creus) son las más accesibles con niños pequeños; Illa Roja y Cala Estreta requieren caminar bastante y no son la mejor opción con carritos o niños muy pequeños.

¿Hace falta reservar aparcamiento en verano?

En varias de estas calas (Aiguablava, Illa Roja, Giverola) el aparcamiento es limitado y de pago, y en julio-agosto puede llenarse muy pronto. Ir antes de las 9h o consultar la disponibilidad del día es lo más recomendable.

¿Cuál es la mejor época para fotos sin gente?

Primavera y otoño. En temporada baja estas calas mantienen su atractivo visual con mucha menos gente, como nos pasó a nosotros haciendo fotos de preboda en Cala s’Alguer en pleno invierno.

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