Cataluña tiene 40 volcanes. No es una errata ni una forma de hablar: en la comarca de la Garrotxa, en la provincia de Girona, se conservan 40 conos volcánicos, 10 cráteres y más de 20 coladas de lava basáltica, en lo que los geólogos consideran el mejor ejemplo de paisaje volcánico de toda la península ibérica. Y aquí viene el dato más raro de todos: el 98% del territorio de este parque natural es propiedad privada. No es una reserva vacía y acotada, es un paisaje volcánico donde la gente vive, cultiva y tiene su casa encima de la lava.

De hecho, el propio nombre de la comarca no tiene nada que ver con los volcanes: «Garrotxa» viene de las «garrotxes», los cultivos en terraza típicos de la zona. El paisaje volcánico llegó después, geológicamente hablando, y hoy convive con once municipios dentro del parque, entre ellos Olot, la capital.
Por qué hay volcanes en pleno interior de Cataluña
La pregunta lógica es por qué aquí y no en cualquier otra parte de la península. La respuesta está bajo tierra: en esta zona la litosfera —la capa rígida sobre la que se asienta el paisaje— mide solo unos 15 kilómetros de grosor, frente a los cerca de 120 kilómetros de media en el resto del continente. Esa delgadez facilita que el magma suba con más facilidad que en zonas de corteza más gruesa, y es la explicación geológica de por qué, hace entre 350.000 y 8.300 años, esta zona vivió actividad volcánica real.

Dato curioso: el volcán más joven y más grande de la península ibérica, el Croscat, entró en erupción por última vez hace unos 11.000 años, ya con presencia humana en la zona (Paleolítico superior). Durante 25 años se explotó una cantera de árido volcánico en uno de sus flancos, hoy cerrada, que sin querer dejó al descubierto la estructura interna de las coladas de lava: es de los pocos sitios donde literalmente puedes ver por dentro cómo se construyó un volcán.
Qué ver en la Garrotxa con niños
La Fageda d’en Jordà es la ruta más recomendable para empezar con niños pequeños: terreno llano, corto y con sombra de hayas, sin apenas desnivel. Un dato curioso para contarles por el camino: dentro del bosque hay pequeñas colinas de hasta 20 metros llamadas «tossols», formadas por burbujas de vapor cuando la lava entró en contacto con una antigua zona húmeda.

Desde el aparcamiento de Santa Margarida hasta el volcán Croscat hay solo unos 20 minutos a pie, una distancia asumible incluso con niños que se cansan rápido. El acceso al parque y a las rutas es gratuito, así que el único coste real del plan es la gasolina o el transporte para llegar.
El volcán con una ermita dentro: Santa Margarida
De todos los cráteres de la Garrotxa, el de Santa Margarida es el que más se me quedó grabado, y no precisamente por un paisaje de postal. Subí hace ya bastantes años, un día que no paró de llover en todo el trayecto, y el camino se me hizo bastante más largo de lo que recordaba haber leído antes de ir. Pero mereció la pena: dentro del propio cráter, cubierto de bosque, hay una ermita románica, la de Santa Margarida de Sacot, construida ya en el siglo XII. Se derrumbó con un terremoto en 1428 y se reconstruyó en 1865, así que lo que se ve hoy es, en realidad, la segunda vida de un edificio que lleva casi 900 años dentro de un volcán.
Dato curioso: entrar en el cráter de Santa Margarida y encontrarte una iglesia diminuta en medio del bosque, sin previo aviso, es de esas cosas que no se olvidan fácilmente — sobre todo si, como me pasó a mí, te pilla un buen chaparrón mientras subes.

El camino desde el aparcamiento hasta el cráter y la ermita son unos 20 minutos a pie por terreno de bosque, sin apenas pistas de que estás caminando literalmente por dentro de un volcán hasta que el desnivel se abre y aparece la ermita. Si vais con niños, contarles antes qué se van a encontrar —una iglesia escondida dentro de un cráter— suele convertir el paseo en una búsqueda del tesoro en vez de «otra caminata más».
Olot, la capital que vive encima de un volcán
Once municipios comparten el parque natural, pero Olot es su capital, y aquí el volcanismo no se queda en las afueras: la propia ciudad está construida sobre y alrededor de varios conos volcánicos. En el Puig del Roser, uno de esos volcanes dentro del casco urbano, está el Espai Cràter, una exposición interactiva dedicada por completo a los volcanes que funciona muy bien como introducción antes de salir a las rutas de verdad, sobre todo si vais con niños que necesitan entender primero qué están a punto de pisar.
El casco antiguo mezcla arquitectura modernista con edificios neoclásicos y barrocos, y el mercado municipal, junto al Museu de la Garrotxa, es una buena parada para comprar fruta, embutido de la zona —el fuet de Olot tiene fama propia— o simplemente picar algo antes de una ruta. Si buscáis algo más tranquilo dentro de la propia ciudad, los humedales de La Moixina y La Déu son parques urbanos con agua, patos y espacio de sobra para que los peques corran sin tener que subir a ningún volcán ese día.
Cómo llegar y cuándo ir
No hay tren directo a la Garrotxa: la opción en transporte público es tren hasta Girona o Vic y después autobús hasta Olot, con la línea TEISA. En coche, Olot está a unos 50 minutos de Girona por la C-66. Los aparcamientos más útiles para las rutas familiares son el de Can Serra, junto a la Fageda, y el de Santa Margarida, a 20 minutos a pie del Croscat.
El otoño es la temporada más recomendada por el color del hayedo en la Fageda d’en Jordà, aunque al ser rutas de baja altitud, el parque se puede visitar prácticamente todo el año sin problema. Yo fui precisamente en otoño buscando escapar del calor, y acerté de lleno: la Fageda estaba en su mejor momento, con la luz filtrándose entre las hayas de una forma que en verano no se consigue.
Preguntas frecuentes sobre los volcanes de la Garrotxa
¿Es verdad que Cataluña tiene volcanes?
Sí. La Zona Volcánica de la Garrotxa, en Girona, tiene 40 conos volcánicos y 10 cráteres, y está considerada el mejor ejemplo de paisaje volcánico de toda la península ibérica.
¿Se puede visitar la Garrotxa con niños pequeños?
Sí, especialmente la ruta de la Fageda d’en Jordà, llana y con sombra, y el tramo corto desde el aparcamiento de Santa Margarida hasta el volcán Croscat.
¿Cuánto cuesta entrar al parque natural de la Garrotxa?
El acceso al parque y a sus rutas es gratuito, al no ser un recinto cerrado sino un espacio natural protegido.
¿Por qué hay volcanes en la Garrotxa y no en otras zonas de Cataluña?
Porque la litosfera es mucho más delgada en esta zona (unos 15 km, frente a los 120 km de media continental), lo que facilitó que el magma ascendiera y generara actividad volcánica entre hace 350.000 y 8.300 años.
¿Qué es la ermita de Santa Margarida?
Es una ermita románica del siglo XII construida dentro del cráter del volcán Santa Margarida, en pleno bosque. Se derrumbó con un terremoto en 1428 y se reconstruyó en 1865. Se llega en un paseo de unos 20 minutos a pie desde el aparcamiento.
¿Qué ver en Olot con niños además de los volcanes?
El Espai Cràter, una exposición interactiva sobre volcanes en pleno casco urbano, es la mejor introducción antes de salir a las rutas. El mercado municipal y los humedales de La Moixina y La Déu, con espacio para que los peques corran, completan bien una tarde en la ciudad.


